Muchas veces tengo la sensación de que siempre preparo el pescado de la misma manera: frito (rebozado o sin rebozar) o a la plancha. Reconozco que no me lo pongo fácil a mi misma porque no soy muy fan de los pescados guisados/en salsa. Así que como el pescado lo comemos casi a diario me vuelvo loca cuando encuentro una receta que se puede acoplar a mi gusto. Como la receta de hoy, un fantástico pescado rebozado pero muy especial. Este fish and chips está hecho con bacalao Skrei. Un pescado originario de Noruega y que probé por primera vez hace unos meses.
El bacalao seco me gusta mucho pero me mata el proceso de desalado, porque si quiero comerlo tengo que pensarlo con antelación. Y la previsión a la hora de preparar una receta no es mi mayor virtud. La receta de hoy es de Jamie Oliver y yo la vi en el blog de Acibechería. Si no tienes bacalao o no te gusta se puede preparar este plato con cualquier otro pescado.
INGREDIENTES (para 4 personas):
Bacalao: 400 gramos.
Patatas: 400 gramos.
Sal.
Aceite de oliva virgen extra.
Para el rebozado:
Harina de trigo: 80 gramos.
Levadura química: 3 gramos.
Cerveza de malta: 130 mililitros.
Valores nutricionales (por ración):
Calorías: 288.
Hidratos de carbono: 35 gramos.
Grasas: 6 gramos.
Proteínas: 22 gramos.
Precio (por ración): 1,21€.
Corta el pescado en tiras y retira todas las espinas. Sálalo, envuélvelo en un paño y mételo en la nevera durante una hora para que pierda la humedad.
Mientras el pescado está en la nevera prepara las patatas. Vas a freirlas con piel, así que es necesario que estén muy limpias. Lávalas, sécalas y córtalas de forma uniforme.
En un cazo pon aceite de oliva. El motivo para no usar la sartén es que necesitas un mínimo de 8 centímetros de altura del aceite para conseguir una mejor fritura. Calienta el aceite y cuando alcance los 140ºC echa las patatas. Déjalas a esa temperatura durante 8 minutos. Para controlar la temperatura necesitarás un termómetro específico. Son muy baratos y merece la pena hacerse con uno. Si no tienes termómetro sabrás que la temperatura es la ideal cuando eches una patata y flote.
Una vez que tengas las patatas fritas, escúrrelas sobre un papel de cocina y resérvalas.
Prepara el rebozado. En un bol pon la harina con la levadura y vete añadiendo la cerveza poco a poco, removiendo con un batidor de varillas (manual). La textura es similar a una papilla, no debe ser muy escurridiza para que no «escape» del pescado.
Saca el pescado de la nevera y enharínalo ligeramente, sacudiendo el exceso de harina, para que el rebozado se adhiera bien.
Calienta el aceite de freír las patatas a 180ºC. Sin termómetro puedes comprobar la temperatura echando una patata frita y viendo si se dora. Si es así, es que el aceite está en su punto.
Reboza el pescado y fríelo hasta que esté dorado. Sácalo de la sartén y escúrrelo sobre papel de cocina.
Ahora sólo falta darle el último toque a las patatas: dorarlas. Como tienes el aceite a la temperatura adecuada después de freír el pescado, echa las patatas y fríelas hasta que se doren.
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