Pan de espelta y nueces

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Me
encanta el pan con nueces. Bueno, me encantan las nueces. Y, por eso,
no tengo nunca en casa; porque no puedo dejar de comerlas hasta que
se acaban.Así que el otro día compré un puñado con el firme
propósito de utilizarlas para un pan.

Y
conseguí no devorarlas antes de prepararlo. Para hacerlo seguí la
receta del pan de espelta con trufa negra.
INGREDIENTES:

Harina
blanca de espelta: 500 gramos.
Harina
de trigo: 200 gramos.
Agua:
400 mililitros.
Sal:
10 gramos.
Aceite
de oliva virgen extra: 50 mililitros.
Levadura
fresca: 14 gramos.
Nueces:
200 gramos.

Valores
nutricionales (por ración de 50 gramos):
Kilocalorías:
163.
Hidratos
de carbono: 19 gramos.
Grasas:
7 gramos.
Proteínas:
2 gramos.
Precio
(por ración de 50 gramos):
0,23€.

ELABORACIÓN:

En
un bol mezclamos el agua y la harina y dejamos que repose tapado
durante media hora. Reservamos un poco de agua para disolver la
levadura.

Templamos
el agua que hemos guardado y echamos la levadura, revolviendo bien.
La añadimos a la masa.

Añadimos
el resto de los ingredientes (excepto las nueces) y amasamos con
reposos; esto es, amasado de unos 5 minutos y reposo de 10 minutos.
Este proceso debemos repetirlo hasta que la masa esté lisa, sin
grumos.

Al
final del amasado añadimos las nueces troceadas y seguimos amasando
hasta que estén bien integradas en la masa.

Pasamos
la masa a un bol con aceite y la plegamos sobre sí misma;
imaginándonos que es un cuadrado estiramos y doblamos hacia el
centro cada lado. Cubrimos el bol con papel film y dejamos que repose
durante 30 minutos.

Este
proceso lo repetimos dos veces más. Después del tercer plegado
dejamos que fermente, a temperatura ambiente o en nevera.

Este
sería el proceso:

Plegado
– Reposo de 30 minutos – Plegado – Reposo de 30 minutos – Plegado –
Fermentación.

Si
hacemos la fermentación en nevera la dejaremos un rato a temperatura
ambiente hasta que arranque la fermentación.

Cuando
la masa haya subido la volcamos sobre la superficie de trabajo, la
desgasificamos y la preformamos.

Dejamos
que la masa repose media hora y le damos forma.

Encendemos
el horno a 250ºC con una bandeja metálica en el suelo del horno.

Cuando
el pan esté listo para ser horneándolo metemos en el horno;
volcamos medio vaso de agua y apagamos el horno durante 10 minutos.

Pasados
el tiempo encendemos el horno, retiramos la bandeja con agua y
horneamos 10 minutos a 220ºC con calor solo abajo.

Después
necesitará otros 20 minutos con calor arriba y abajo a la misma
temperatura.

Antes
de sacarlo del horno comprobamos que está bien cocido dándole unos
golpes en la base del pan y comprobando que suena a hueco.

Lo
sacamos del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.

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