Conserva de tomate

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Hasta hace unos meses, para
hacer la salsa de tomate compraba el tomate entero en lata y con una
lata de 750 gramos hacía la salsa justa para ese día. Si algún día
compraba de más y la hacía, la congelaba para utilizarla cuando la
necesitase.

Pero he cambiado mi forma de
proceder. Ya no compro tomate en lata, porque estoy un poco cansada
de la cantidad de residuos que generamos, y ya no congelo, si no que
hago la salsa en conserva.

El método es bastante
sencillo, aunque hay que estar pendiente, pero merece la pena. Yo
hago 3 kilos de salsa de tomate y así tengo para varias comida.

Primero tenemos que preparar
la salsa como tengamos costumbre. Yo la emboto sin triturar porque
para algunos platos nos gusta más así.

Una vez que la salsa está
lista tenemos que esterilizar los botes que vamos a utilizar, sus
tapas y las pinzas con las que manipularemos los recipientes.

Para ello los meteremos dos
minutos en agua hirviendo.

Los sacamos del agua y los
dejamos que se templen boca abajo sobre papel de cocina (también las
tapas).

Cuando hayan perdido
temperatura y podamos manipularlos les damos la vuelta y empezamos a
rellenarlos con la salsa intentado que no queden huecos en el bote.
Los tapamos, los metemos en la olla, los cubrimos con agua y hervimos
durante 30 minutos. Dejamos que se enfríen dentro de la olla.

Y así tendremos nuestra
propia conserva casera.

Si cuando vayamos a
utilizarla vemos que ha ocurrido una de estas tres cosas debemos
desecharla:

1) La tapa se ha hinchado.
2) La tapa no hace “plop”
al abrirla.

3) Hay moho en el bote.

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