Cómo pelar almendras fácilmente

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En casa tengo un almendro.
No se cuántas almendras da, pero son las suficientes como para no
tener que comprar en todo el año. Eso sí, hay que trabajar un poco
para poder llegar a las almendras peladas que podemos comprar en la
tienda.

En muchos sitios las venden
sin pelar, así que vamos a aprender a pelarlas para poder cocinar
con ellas y no encontrarnos esas molestas pieles tan finas que,
parece que no, pero ahí estás dispuestas a pegarse a nuestro
paladar y nuestras encías.

La almendra tiene tres
capas. La exterior es la cáscara propiamente dicha. Es una madera
fina pero resistente que romperemos golpeando suavemente con un mazo.
No hay que dar un golpe muy fuerte para conservar la almendra entera.

Debajo de esa capa tiene
otra piel gruesa y rugosa.

Esa piel estará intacta al
romper la primera cáscara, aunque si el primer golpe es muy fuerte
puede que se haya roto. Es un poco dura para romperla con las manos
así que habrá que dar un golpe pequeño para resquebrajarla y poder
retirarla.

Debajo está la tercera capa
de piel. Una piel fina pero increíblemente bien pegada al fruto de
manera que es casi imposible quitarla sin perder la paciencia (y las
uñas).

Para quitar esta piel de
manera muy sencilla sólo necesitaremos agua hirviendo.
Ponemos una cacerola con
agua y la calentamos hasta que hierva. En ese momento echamos las
almendras. El tiempo de cocción dependerá de la frescura de la
almendra. Una muy fresca necesitará 1 minuto en el agua. Otra menos
fresca, necesitará más tiempo.

Si no sabemos cuánto tiempo
tienen nuestras almendras, cuando haya pasado un minuto cogemos una
con una espumadera, la enfriamos bajo el agua fría e intentamos
pelarla. Si la piel se desprende fácilmente, es hora de retirarlas
del fuego, enfriarlas y pelarlas. Si no, las dejaremos 30 segundos
más. Y si aún no se pueden pelar, las dejaremos más tiempo.

Ahora nos toca secarlas.
Podemos dejarlas extendidas en una bandeja bajo el sol o meterlas en
el horno a 50ºC vigilando que no se tuesten.

Y ya tenemos nuestras
almendras listas para cocinar.

Si se guardan en un bote
hermético pueden durar meses, pero no me atrevo a asegurar cuántos
ya que yo las voy pelando a medida que las necesito.

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